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Apertura puertas: 20:30

Inicio concierto: 20:30

Este 6 de junio hay jaleo del bueno en la Zowie. Y en esta primera frase ya se encierra la gran diferencia entre el antiguo HiJauh y la Zowie: cuando escribíamos sobre conciertos en HiJauh no había que poner la fecha, bastaba con usar fórmulas como “en el concierto de mañana” o incluso “en la fiesta de esta tarde”. Esperamos que este alarde de anticipación ayude a percibir lo especial que es para nosotros esta fiesta. Fiesta grande: con Lawrence Arabia, Scott Mannion y The Missing Leech!

Lo malo de estos alardes es que no salen gratis. Escribir con tanto tiempo, sin la urgencia de anunciar algo a pocas horas de que pase genera ideas bastante peregrinas. Por ejemplo, Nueva Zelanda, un país con menos de 5 millones de habitantes, ha dado y sigue dando un montón de bandas brillantes de pop. Si pienso en esto con los ojos cerrados durante más de 5 segundos se me aparece Drazen Petrovic. Y a los pocos segundos Toni Kukoc. Y al poco ya todo el resto: Stojakovic, Paspalj, Radja, Divac, Naumoski… Y no solo se me aparecen, además interactúan. Petrovic y Divac, jugando juntos, se miran de reojo el uno al otro. Mientras tanto, Kukoc y Radja, de jóvenes, llevan ambos el chándal de la jugoplastika y los miran desde fuera de la pista. Y Stojakovic, que es un crío aún, lo mira por la tele desde casa. ¿Puede que el del traje en la banda sea Obradovic? Un sitio tan pequeño, y tanta gente brillante! Y todos ellos mirándose de reojo los unos a los otros, directamente teniéndose envidia, comentando la jugada, o poniéndose como objetivo superar al otro. Vamos, interactuando.

Por suerte, a diferencia de la comparación ésta chunga, en el caso de la música hay una palabra que describe esto. No sólo eso, además resulta que es una palabra preciosa y nos gustaría mucho celebrar esa palabra en esta fiesta. Escena. Todas esas personas, haciendo música, publicando discos, montando conciertos, mirándose de reojo, colaborando y/o teniéndose envidia (aunque creo que el rollo competitivo se da más en el deporte que en la música) forman una escena. Y en esta fiesta celebramos que en Nueva Zelanda, un país pequeño que ha dado y sigue dando muchos de los grupos más brillantes del pop, tienen una escena de libro.

Lawrence Arabia fue nuestro primer contacto en persona con grupos actuales de Nueva Zelanda. Y desde entonces, de la mano con ellos. Con él se da otro síntoma de escena clarísimo: a raíz de tocar en HiJauh, nos pusieron en contacto con otros grupos de Nueva Zelanda para que tocaran en HiJauh. Eso pasa en las escenas, se tiene consciencia colectiva y se comparte lo que nos parece bueno y conveniente (que por algún motivo ellos consideraran bueno y conveniente tocar en Hijauh ya es otro tema sobre el que no me veo capaz de escribir). Por lo demás, alguien que hace pop con ese cariño y que llama su último LP Singles Club nos tiene en el bolsillo ya de saque.

Unos de esos con quien nos puso en contacto Lawrence fue Scott Mannion. También pop brillante. Y con él descubrimos más síntomas del “mal” de la escena. Primero, tiene miembros en común con Lawrence. Qué menos! Un país pequeño, con poca gente, mil proyectos musicales, alguien tiene que doblar turno! Por otro lado, es lo natural, metes a 10 personas a las que les guste tocar en una habitación y, si les dejas cerrados el tiempo suficiente, salen 15 grupos. Nueva Zelanda no es una habitación, pero ser una isla remota ayuda a producir el mismo efecto. Segundo, colaboran con la gente del lugar a dónde van, establecen lazos. Ya sabéis a qué sospechoso local veréis con ellos sobre el escenario. Las casas de apuestas no sacan cuotas sobre esto porque se arruinarían.

En resumen: no hace falta ser un lince para reconocer que aquí hay escena!

Y en Barcelona y alrededores, hay una? Estas cosas se ven mejor desde fuera que desde dentro. Lo que sí es seguro es que, de haberla, en muchas de las fotos que se puedan sacar de esa escena aparecerá, ya sea en primer o en segundo plano, Maurici (aka The Missing Leech). Omnipresente e incansable. Toca, organiza conciertos, edita discos,... ama la música local como poca gente. Resulta, además, que debe ser uno de los pocos (puede que el único) músicos locales que se ha ido de gira por Nueva Zelanda. Así que quién mejor que él para completar el cartel? Además, así matamos dos pájaros de un tiro, cerramos un cartel redondo y finalizamos los trámites, que para considerar que un local de música en directo pueda inaugurarse de verdad te piden varios papeles del ayuntamiento, certificados técnicos, que pases inspecciones, y que haya tocado The Missing Leech.

 

9 euros anticipada | 12 euros taquilla

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